Día 1:
“Algunos creen que el fútbol es un asunto de vida o muerte. Es una actitud que me decepciona mucho. Les puedo asegurar que es algo mucho, pero mucho más importante”
Bill Shankly
Sonó un pitazo, por un momento pensé que era el pito del bus, aún podía sentir el movimiento en las curvas, la sensación de vértigo. Pero no, era el pito del inicio del partido.
El sol me hablaba al oído, me decía: “te voy a evaporar”. Había llovido la noche anterior y el barro estaba en todas partes. La cancha pesaba 1 tonelada, hacíamos lo imposible por apenas levantar el balón.

Una congestión de carros a la salida de Bogotá nos causó un retraso en el viaje, creíamos que llegaríamos a las 6 de la mañana para descansar hasta el partido a las diez. Llegamos a las 10:00 a Cali y media hora más tarde a la cancha.
Solo quería que se terminara y apenas habían pasado cinco minutos de juego. Pensaba en los jugadores que habían muerto últimamente, tal vez porque tomaban algo extraño, tal vez por el calor, tal vez por sobre esfuerzo. Y si era por el calor? Pase en profundidad, la toma el delantero y define a la salida del arquero, 1-0, a favor del otro equipo. Hasta aquí fue, pensé.
Finalmente se terminaron los 45 minutos más largos de mi vida. Quedamos todos tumbados en el césped, ahogados, agotados y desmoralizados. Por qué todo en contra?, pensé. Pero bueno, hay que seguir respirando, a eso vinimos, o no?
Tenía aun el sabor del trago del viaje en la boca. Fueron 4 botellas de whisky en las dos primeras horas de viaje, pensando que habría tiempo de reponernos. No se cuantos minutos alcancé a dormir en medio de la incomodidad, el movimiento del bus y el mareo causado por el licor.
Y fueron los 15 minutos más largos que he sentido, por fin algo a favor. Tal vez nos adaptamos a las condiciones, aunque el sol seguía hablándome al oído, no lo escuchaba. La cancha ya no pesaba, la sensación de vértigo desaparecía cada vez más.

El fútbol es 60% confianza. Comenzamos a jugar nuestro fútbol, empezamos a meter lo que teníamos y lo que no, corríamos, gritábamos, tocábamos, intentábamos.
El equipo rival se conocía a la perfección, jugaban juntos hace 20 años y podían pasarse el balón con los ojos cerrados. Qué difícil quitarles el balón. Así que nada cambiaba, y cuando empezábamos a sentir ansiedad por ir perdiendo, Paul anota el gol del empate. Recuperamos la confianza perdida, luego marcarían Cebolla, Korioto y Jordan sobre el final. Resultado final 1-4.
Día 2:
“En un partido de fútbol todo se complica por la presencia del equipo rival”
Jean-Paul Sartre
Ví dos grupos, uno parecido a nosotros, pateando el balón, calentando un poco. Pero el otro grupo, que sorpresa, jugaban al bobito a más de 24 frames por segundo.
Recuerdo cuando me hablaron del equipo rival del segundo día, “Es una empresa de sistemas, así como nosotros”. El día normal de un empleado de una empresa de sistemas desde el punto de vista físico es: acostado ocho horas en la cama, sentado una hora conduciendo al trabajo, sentado ocho horas en la silla del escritorio, sentado 1 hora conduciendo a la casa, acostado ocho horas hasta el próximo día.

Era evidente que el segundo grupo no hacía parte de la empresa, entre ellos resaltaban dos futbolistas morenos atléticos y veloces, y un joven que podía tener unos 18 años.
La noche anterior casi no puedo dormir pensando en el próximo partido, pensaba en la alineación, en el desgaste físico, en cómo iba a ser el otro equipo. Por lo menos la última duda estaba resuelta: Se habían reforzado con por lo menos 4 futbolistas de verdad.
En un pestañeo perdíamos 2-0 y el árbitro nos había expulsado a Peter, nuestro defensa central lo que nos obligó a reacomodar la formación. Esto va a ser una goleada, pensé. El gordó tiró fuera una asistencia perfecta de Cebolla. Luego Korioto falló un gol cantado intentando hacer una volea. Ni siquiera vamos a poder marcar el de la honrilla, pensé.
A lo lejos veía a nuestras esposas gritando y cantando para apoyarnos. Por un momento pensé en todo lo que las habíamos hecho pasar por cumplir nuestras locuras, la incomodidad en el bus, las necesidad de las maletas pequeñas, el calor, quince personas compartiendo un apartamento con dos baños. Eso es amor. Y aún así vamos a perder??
Terminó el primer tiempo, era lo mejor que podía pasar, la intensidad del partido del día anterior nos estaba pasando factura y nuevamente, el sol y la humedad nos habían declarado la guerra. El otro equipo se reía de nosotros, “Los vamos a golear”, pensaban. Tenían confianza absoluta en sus “contrataciones”. Al fin y al cabo eran futbolistas no?

Me daba un poco de pena mirar a las esposas, fallándoles luego de habernos apoyado tanto. Tal vez no eramos tan buenos como creíamos, tal vez ayer ganamos de suerte, tal vez esto es todo lo que tenemos. Y es que el fútbol es 60% confianza.
Estuvimos entrenando durante 3 meses seguidos. Entre semana fútbol 5 y el fin de semana fútbol. Pensé en las peleas, en las victorias, en las derrotas, en los moretones que aún tenía en las piernas producto de los golpes casuales en los partidos. Pensé en mi afición por el fútbol, pensé en qué estaría pensando mi esposa. Empezó el segundo tiempo.

Y nos transformamos, cada uno de nosotros sacó el coraje que tenía adentro, nos volvimos el equipo que todos queríamos ser. Una asistencia deja al Gordo en mano a mano con el arquero y lo define por encima, 2-1. Sacamos todo, todo lo que teníamos, el medio era una muralla, y las gotas que se filtraban eran secadas por la defensa.

La Amenaza recibe una asistencia que lo deja solo ante el arquero, pisa el área, regatea hacia la derecha y el arquero lo derriba. Penalty. Alfonso ejecuta al arquero. 2-2. El otro equipo no lo podía creer.
Se terminó el partido, el otro equipo discutía aún, no aceptaban que no hubieran ganado, pedían más tiempo de reposición. “Por qué nos empataron si nosotros teniamos futbolistas?” Si, pero nosotros teníamos hombres.

Para nosotros… fue un triunfo, porque demostramos que el mejor arma es el corazón, y que en la cancha somos solo hombres y que gana el que ponga más corazón. Lo dejamos todo ahí. Fue nuestro mejor partido. Ya podía mirar a mi esposa a los ojos, sonriendo.
Y nos sentimos héroes, héroes por dos días.
Alineación: [4-2-2-2] Carlos; Peter, Alfonso, Totoi (Kempes) y Jordan;Lacho y Campione; Cebolla y El Gordo; Paul y La Amenaza (Ponchis).